Filosofía Práctica

“Una vida no examinada no merece la pena ser vivida.” Sócrates

Federico-Armas-El-Sillon-de-Roy

“El sillón de Roy” Federico Armas

Misión

Existen diversas formas de ejercer la filosofía práctica.
Mi ejercicio particular incluye:

 

Consultoría filosófica individual y de pareja

Café filosófico

Grupos de estudio y reflexión

Filosofía Práctica

Desde los orígenes de la filosofía, los “amantes de la sabiduría” bregaron por dar sentido a las preguntas más complejas y fundamentales de la vida. Los primeros filósofos como Sócrates, Lao Tzu, Confucio y Platón, eran considerados mentores y consejeros a los cuales sus contemporáneos recurrían con el objetivo de recibir un consejo sabio respecto a casi cualquier asunto, tanto público como privado. Pero la figura del filósofo como consejero, tan manifiesta en la antigüedad, fue disipándose con el paso del tiempo y sustituida por la del sacerdote, psicólogo y asesores varios en dominios cada vez más delimitados y concretos. Desterrada del ágora, la filosofía continuó desarrollándose fundamentalmente en el recinto académico por seres enclaustrados en “torres de marfil”, ajenos a las vicisitudes e inquietudes de la existencia humana. Mientras tanto, la exhortación socrática a cultivar el examen crítico de nuestra vida a través del auto-conocimiento, descansaba cuasi inerme en manuales y libros de texto.

Fue durante las últimas dos décadas del siglo XX que la filosofía retomó su misión más primigenia: la de poner en práctica los principios de un pensamiento bien razonado, profundo y sentido. Así, algunos filósofos optaron por dilatar las fronteras de su ocupación para incluir la aplicación práctica de sus conocimientos, acompañando y asistiendo a otros en la búsqueda del sentido de su vida. Emulando el ejemplo de Sócrates, los filósofos practicantes promueven el recurso y aplicación del examen crítico de creencias básicas, valores, conceptos y prejuicios. Realzando el valor de la pregunta, la práctica filosófica favorece el planteo de interrogantes pertinentes y esclarecedoras, con el objetivo de exponer conjeturas ocultas que pueden estar obstruyendo la mirada, y develar nuevas perspectivas desde las cuales abrazar una percepción más positiva y liberadora de la vida.

La filosofía es el arte del pensar profundo, la disciplina del buen razonamiento y la búsqueda de la claridad conceptual sin artilugios, atajos o doble discursos. Hija del asombro y la duda, el verdadero objetivo de la filosofía ha sido siempre el de procurar una mayor amplitud de conciencia para interpretar y dar sentido a las cuestiones más significativas de la vida. Reflexionando críticamente, las mentes más brillantes de la historia de la humanidad, nos proporcionan una herencia vasta y riquísima de fuentes en las cuales podemos encontrar nuevas formas de pensar y enriquecer nuestra vida.

Marx acusó a los filósofos de dedicarse solamente a pensar, y no a transformar el mundo. Pensamos que esta denuncia no contempla el verdadero alcance de la actividad de pensar, ya que ésta es en sí un acto revolucionario. Ya en el hecho mismo de pensarlos, le estamos dando un nuevo sentido al mundo y la vida y, así, estamos transformándolos.